Por: Jose Serrano

Últimamente he visto al señor alcalde de Malambo, Rumnigge Monsalve, practicando el deporte fútbol, se le ha visto driblando, haciendo goles y en algunas ocasiones bastante extenuado, y otros pensando en los autogoles que se ha hecho en materia administrativa; está bien que practique el fútbol, porque el deporte es salud, por lo tanto, previene muchas enfermedades.

Aunque pensaba que su deporte preferido tenía que ver más con la pluma, la espuela y los gritos, pero bueno ha escogido el deporte de las multitudes, el fútbol, como se puede apreciar en los en vivo que transmite la oficina de prensa de la alcaldía.

La Organización Mundial de la Salud ha señalado que la participación en actividades culturales de distinta índole es beneficiosa para la salud física y espiritual. Los especialistas de la salud recomiendan visitar los museos para recuperar el equilibrio de la mente que tanto se ha visto afectada por la covid-19.

Los espacios culturales son armas eficaces para combatir deformaciones sociales que afloran en tiempos de crisis y los museos colaboran fuertemente en la recuperación de la confianza y reconstrucción de nuestras comunidades.

En este mes de septiembre que se celebra el patrimonio cultural de los pueblos, la salud de nuestro museo de Malambo peligra, creando un contrasentido porque son los museos los encargados de preservar y conservar el patrimonio representado por los bienes y tesoros arqueológicos.

El diagnóstico clínico del museo – MUMA – es sumamente preocupante, por no decir crítico, si se tiene en cuenta que desde hace ya muchos meses se viene deteriorando de manera agresiva por el nulo apoyo por parte del gobierno de Rumenigge Monsalve.

Nuestros aborígenes y nuestra memoria histórica no merecen el trato displicente y marginal que reciben por parte de quien por ordenamiento constitucional está encargado de protegerlo.

El museo de Malambo navega en un limbo, en un tiempo detenido, congelado o como se suele decir “santo que no es visto no es adorado, por eso nuestros tesoros no han pesado lo suficiente para obtener un mayor apoyo, no meros anuncios huecos por parte del gobierno municipal, y esto es un llamado de alerta.

La vida del museo de Malambo peligra y esto nos obliga a hacerle un llamado a todos los malamberos, ya que el patrimonio cultural nos pertenece a todos, es propiedad de la comunidad. Nuestra memoria histórica está intubada, está en UCI y no podemos sepultarla por el capricho de un dirigente temporal, como lo es un alcalde.

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